martes, 7 de julio de 2015

Sigo alaytodlumbrales

    Han pasado muchos meses desde la última entrada de este blog, creado con la intención de contar como concejal del Ayuntamiento lo que, "desde dentro", pensaba que era nuestra obligación contar.
    Pero estar alaytodelumbrales es mucho más que sentir y luchar por tu pueblo cuando crees que tienes la obligación "legal" de hacerlo. Estar alaytodlumbrales también es dar tu opinión sobre lo que sucede, aportar las ideas que piensas que pueden ser positivas, o difundir las noticias que conoces y crees que pueden ser de interés general, especialmente cuando no hay nadie más que las transmita. 
    Porque el silencio es cómplice, y no quiero serlo de aquello que no me gusta.
    Porque siento Lumbrales y quiero seguir siendo parte de su presente y colaborar para que también tenga futuro.
    Y porque, como sucedió en el último Pleno y primero de esta Legislatura, lamento que nuestro Ayuntamiento renuncie a la creación de Comisiones Informativas.

    Porque las Comisiones Informativas son uno de los órganos complementarios más importantes de los ayuntamientos, tan sólo detrás de los propios concejales. No tienen atribuciones resolutorias, pero asumen una importantísima función de estudio, informe o consulta de los asuntos que después se llevarán al Pleno.
    Según el Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales, el número y denominación de las Comisiones Informativas se decide mediante acuerdo Plenario a propuesta del Alcalde, “procurando, en lo posible, su correspondencia con el número y denominación de las grandes áreas en que se estructuren los servicios corporativos”. Están integradas de forma proporcional a los grupos políticos representados, y el Alcalde es el presidente nato de todas ellas. Sus dictámenes tienen carácter preceptivo y no vinculante; es decir: están obligadas a dictaminar, si bien no es obligatorio adoptar sus propuestas.
    La legislación contempla expresamente que la Comisión Especial de Cuentas es obligatoria (de existencia preceptiva) pero, interpretar que por ello las demás no lo sean parece cuando menos una postura interesada.

    Que un Ayuntamiento y un Alcalde con mayoría absoluta como el nuestro renuncien a escuchar formal y legalmente, con luz y taquígrafos e independientemente de cualesquiera otras charlas informales, los informes o estudios de los concejales democráticamente elegidos, emite un mensaje, cuando menos, poco tranquilizador para la ciudadanía.
    Los Ayuntamientos democráticos, una vez constituidos, no sólo representan a quienes les dieron su confianza para ejecutar Programas que muchas veces, y tenemos casos muy recientes, son sólo papel mojado. Los Ayuntamientos democráticos, una vez constituidos, están para atender las demandas de la mayoría de la población, unas demandas que el alcalde, como máximo representante, debe velar por interpretar correctamente y asumir, aunque no siempre coincidan con las suyas. 
    Y nada mejor para interpretar la voz de l pueblo que escuchar donde corresponde, y con la seriedad y el rigor que corresponde, a los representantes que nos hemos dado la auténtica mayoría: todos y cada uno de los votantes de esta noble villa. 

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