Como ya hemos comentado en otras ocasiones la reforma de la Plaza del Mercado puede y debe aprovecharse para optimizar su uso de una forma más ventajosa para todos: comerciantes, empresarios de la villa y Ayuntamiento.
La primera reforma debe venir de la reordenación de los espacios teniendo en cuenta tanto las necesidades de la mayoría de quienes vienen utilizándolos en los últimos años, como la comodidad de los clientes que consumen semanalmente sus productos. Unos espacios homogéneos que se pueden fijar en módulos de, digamos, 3x3 metros, espacio mínimo que consideramos adecuado para este servicio. Un espacio que dejaría una calle de otros tres metros de ancho, suficiente para poder transitar con holgura incluso en las épocas de mayor concurrencia.
Cada puesto podría “alquilar” un máximo de tres módulos por periodos concretos: semanas, meses o un año, prorrogables siempre que se soliciten con al menos un mes de antelación.
También se debería intentar respetar los lugares tradicionales de aquellos que vienen prestando su servicio durante años, siempre que ello no suponga renunciar a la nueva normativa que se pretende implantar.
Será necesario actualizar las tasas, completamente desfasadas, y limitar en lo posible la utilización, por parte de los comerciantes, de sus vehículos (furgonetas, camiones, etc.) en el limitado espacio señalizado.
Aparte de exigir a quienes quieran utilizar este Mercado tener las licencias y permisos correspondientes para ejercer su actividad, creemos que no deberían permitirse más de dos (excepcionalmente tres, si ya es el caso) actividades similares (no más de dos o tres puestos de fruta, de ropa, de golosinas... etc.) y ni un puesto más de los señalados. Una competencia excesiva repercutiría negativamente tanto en las industrias locales como en los propios comerciantes del Mercadillo.
Y tampoco estaría mal exigir que, cuando recojan su puesto, no dejen restos de su actividad (ni cartones, ni etiquetas, ni bolsas ni otros desperdicios). Cada comerciante debería aceptar y respetar estas normas para poder seguir realizando su actividad, tanto por su propio interés como por el interés general.
Esto es más o menos lo que pensamos nosotros, y así se lo hemos comentado al ayto, al que agradecemos su buena disposición para escucharnos.
Por cierto, tan importante como la normativa es el seguimiento de la misma y vigilar que se cumpla. El Ayuntamiento tiene la obligación y los demás el derecho de que así sea.
Por cierto, tan importante como la normativa es el seguimiento de la misma y vigilar que se cumpla. El Ayuntamiento tiene la obligación y los demás el derecho de que así sea.

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